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Cómo visitar y qué ver en Paris

8 diciembre, 2017

Visitar París en 3 días

París es la capital de Francia, una ciudad de ensueño que toda persona amante de los viajes no puede dejar de visitar al menos una vez en la vida. Cuenta con todo lo necesario para ofrecerles el mayor disfrute a los turistas que cada año la eligen como destino de sus vacaciones. Son sus monumentos, edificios, plazas, parques y demás atracciones las que hacen de París una majestuosa y encantadora ciudad, repleta de encanto e iluminada por la grandiosa Torre Eiffel, con un aire puro y fresco que se respira en cada una de sus calles.

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DÍA 1 EN PARÍS

Una vez instalados en París, lo primero a tener en cuenta es que es una ciudad repleta de atracciones que resultará casi imposible conocerla por completo en tan sólo 3 días, pero realizando una buena planificación de su viaje podrá apreciar sus principales encantos durante su breve estadía.

Nada mejor que comenzar el primer día dando un tranquilo paseo por las riberas del Sena que divide a sus distritos en dos partes y además está cerca de los principales monumentos de la ciudad que se ubican en ambos lados de las orillas. Desde allí podrá apreciar el encantador paisaje parisino y respirar aire fresco y puro. Puede cruzar los puentes, sentarse en los barcos, dar un paseo en ellos y disfrutar de la inigualable belleza que invade a París por donde se la mire.

Para continuar con el recorrido del primer día en París, qué mejor forma que deleitándose con su monumento más representativo, uno de los principales motivos por los cuales miles de turistas de todas partes del mundo llegan allí cada año y no pueden esperar por conocer: la Torre Eiffel, ubicada en las orillas del río Sena, frente al Puente d’ léna. Existen varias formas de llegar a ella, ya sea en metro o en autobús, bajando en la estación de los jardines de Trocadero que se encuentra a unas pocas cuadras de allí, con sus grandes fuentes rodeadas de bellos arbustos cortados en forma de cono, sus esculturas y el contraste del césped oscuro con el más claro.

Torre Eiffel

La Torre Eiffel es el símbolo más representativo de París, con sus 300 metros de altura y su gran majestuosidad es en la actualidad el monumento más visitado en el mundo. Diseñada por Gustave Eiffel, su construcción duró aproximadamente dos años, en donde 250 obreros trabajaron intensamente. La Torre Eiffel es sin duda un monumento que todo aquel que lo conoce no se cansa de verlo, elegante e impactante por cualquier plano desde donde se la mire.

Siendo el mayor encanto de París, principalmente por las noches cuando sus luces se encienden, la Torre Eiffel que se estima que en la actualidad supera las 7 millones de visitas por año, tiene una historia realmente interesante. En ambas guerras mundiales fue utilizada como una antena de radiofusión donde se captaban mensajes y fue realmente muy útil para beneficiar al bando de los aliados.

Existe además la posibilidad de subir a la torre y desde allí apreciar una increíble vista de toda la ciudad de París. Para aquellas personas que desean subir a pie, sólo podrán hacerlo en las primeras plantas de la misma, luego deberán tomar un ascensor hasta la cima. Al ser el monumento más visitado de Francia y del mundo, a toda hora encontrará largas colas para poder subir a ella, por eso el mejor momento para hacerlo suele ser por las mañanas o al final del día donde las luces conformarán un espectáculo increíble y una experiencia inolvidable.

La altura total de la Torre Eiffel, incluyendo su antena, es de 324 metros. Su construcción comenzó en el año 1887 y finalizó en 1889, está conformada por un total de 1662 escalones. En el primer nivel hay 360 escalones que pueden subirse a pie y en el segundo nivel 359 escalones que pueden subirse en ascensor.

Se estima que su peso supera las 10 mil toneladas, para mantenerla perfectamente conservada, cada cinco años la Torre Eiffel vuelve a ser pintada, se utilizan aproximadamente 50 toneladas de pintura. Esto permite que su material no se desgaste con el tiempo. Cuando comienza a planificarse el proceso de pintura, las personas tienen la posibilidad de votar el color que tendrá en el primer piso de la torre, años anteriores pudo verse en un color gris y también amarillento.

Una de las mayores curiosidades sobre la Torre Eiffel es que se agranda cuando llegan los meses de calor, debido a la expansión térmica que sufre el metal. Se cree que varias veces en el verano se la puede observar más de 15 centímetros más amplia.

Al ser creada, la Torre Eiffel tuvo un costo que superó los 7 millones de francos. Está compuesta por 108 pisos y se le han incorporado más de 5 millones de luces para que su vista también pueda apreciarse por las noches. Luego de ser construida, se esperaba que la torre durara unos 20 años aproximadamente y luego sería demolida, pero al ser útil para las guerras mundiales y al convertirse posteriormente en una de las mayores atracciones en el mundo, su destrucción claramente fue cancelada.

La Torre Eiffel se encuentra ubicada en el Campo de Marte, puede ser visitada entre los meses de junio y septiembre desde las 9 de la mañana hasta las 00.45 de la madrugada. El resto de los meses del año el ingreso a la misma comienza a las 9.30 de la mañana y finaliza a las 23.45, mientras que para subir a sus escaleras, las 18.30 es el horario límite.

El precio para acceder a varía, siendo más económico para niños y jóvenes con un costo de entre 3 y 13€, según decidan subir en ascensor o por escalera. Los adultos mayores de 24 años por su parte deben pagar un costo variado entre 5 y 14,50 €.

Una vez apreciada la vista de los jardines de Trocadero, subiendo a la terraza del Palais de Chaillot se puede disfrutar de la mejor vista panorámica de la Torre Eiffel, un sitio ideal desde donde tomar fotografías de su excelente infraestructura en todos sus planos.

Arco del triunfo

Considerado uno de los más representativos monumentos parisinos, el Arco del Triunfo ubicado en la Plaza de Charles Gaulle fue mandado a construir por Napoleón Bonaparte luego de que regresara del triunfo en la batalla de Austerlitz, el objetivo era conmemorar la victoria de su ejército. Fue un arquitecto llamado Jean François Chalgrin quien comenzó en 1806 con la construcción de la obra y la continuaron Goust y Huyot, siendo terminada en el año 1836 durante el reinado de Luis Felipe, Napoleón murió en 1821 por lo cual no pudo ver la obra terminada.

Junto con la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo es un símbolo de París, un monumento que ninguna persona que llega allí se pierde de visitar. Con una altura de 50 metros y unos 45 metros de ancho, el arco posee en sus caras internas la inscripción de los nombres de las batallas disputadas, además de los nombres de 660 generales, mariscales y oficiales que ayudaron al triunfo francés. Los nombres de aquellos que murieron combatiendo se encuentran subrayados.

En la parte inferior del Arco del Triunfo se incorporó en 1921 la tumba de un soldado que combatió en la Primera Guerra Mundial con la inscripción “Aquí yace un soldado francés que murió por la patria”. Fueron muchas las ideas que se plantearon para ocupar el espacio verde vacío donde hoy se encuentra el arco, pero éste finalmente fue el elegido.

Muchos sucesos importantes para la historia de Francia se dieron allí, por ejemplo en la muerte de Victor Hugo su cuerpo fue velado allí durante toda la madrugada antes de que se lo sepultara en el Panteón.

Los cuatro pilares que componen el arco representan el triunfo, la paz, la resistencia y la libertad. Ha sido decorado con obras de Etex, Cortot y Rude. La libertad se encuentra simbolizada mediante una mujer con alas.

Es posible acceder al interior del Arco del Triunfo pagando una entrada, allí se encuentra un museo con la explicación histórica y un recorrido de su construcción, también está la posibilidad de acceder al techo subiendo sus 286 escalones, desde donde se pueden apreciar increíbles vistas de Paris.

En sus inicios, Napoleón había considerado que dicho arco sea construido en la Plaza de la Bastilla, en el este de la ciudad ya que allí sería donde llegarían los militares de la guerra. Finalmente se decidió construirlo en uno de los puntos estratégicos de mayor importancia en París ya que allí es donde se concentran doce avenidas.

El Arco del Triunfo ha sido inspirado en el Arco de Tito ubicado en Roma, es un monumento que deslumbra al verlo en persona. Al verlo en imágenes puede parecer un arco más como todos los que posee Europa, pero cuando se llega a él realmente se pueden apreciar sus increíbles dimensiones convirtiéndolo en un monumento realmente majestuoso. Es sin duda la vista desde lo alto del mismo lo que también lo hace único frente a los demás arcos, desde allí se pueden observar los cuatro puntos cardinales de la ciudad, aunque sin duda el más atractivo es el este ya que allí se puede contemplar la belleza de los Campos Eliseos y la Plaza de la Concordia.

En cuanto a sus horarios de visita, estos varían dependiendo de la época del año. Su horario de apertura es a las 10 de la mañana durante todo el año, mientras que desde el primer día de abril hasta el último día de septiembre su horario de cierre es a las 23 horas y desde el comienzo de octubre hasta el último día del mes de marzo el horario de visita finaliza a las 22.30 horas.

Catedral de Notre Dame

Qué mejor forma de continuar el recorrido del primer día en París que conociendo la emblemática Catedral de Notre Dame, una de sus edificaciones más antiguas.  Algunas personas prefieren tomarse parte del día para poder ingresar y otras, de acuerdo al tiempo con el que cuenten preferirán detenerse solo unos minutos a contemplar su fachada y tomar fotos.

Con su extraordinario estilo gótico y su tan particular historia, la Catedral de Notre Dame, construida en París y rodeada por las aguas del Sena, es una de las principales atracciones turísticas a nivel mundial. Allí es donde se centra la leyenda del famoso Jorobado de Notre Dame, una de las obras más populares de la literatura francesa.

Su construcción comenzó en el año 1163 y finalizó en 1245, convirtiéndose en una de las catedrales con mayor antigüedad en todo el mundo. Su nombre, Nuestra Señora hace alusión a la Virgen María, a quien ha sido dedicada. Son millones las personas que cada año llegan allí, aunque siempre es un lugar transitado por mucha gente, es un sitio que brinda tranquilidad y es posible contemplarlo desde sus bellos jardines.

El ingreso a la Catedral de Notre Dame es gratuito, sólo se debe pagar para subir a sus torres o conocer sus estancias. Cuenta con campanas de gran tamaño, una de ellas tiene un peso que supera las 16 toneladas, es llamada campana Emmanuel. Una particularidad propia de este templo donde también al órgano principal se le ha puesto un nombre, Fran çois.

La altura de la catedral es de 70 metros, debiendo subir unos 400 escalones para llegar a lo más alto de las torres. Algunos de los personajes que se pueden encontrar allí son las famosas gárgolas y quimeras, lo que hace sentir a todo aquel que ingresa estar presente en los populares relatos de Victor Hugo.

En la antigüedad, la catedral fue ignorada por los reyes quienes le restaron importancia desde el momento de su creación, pero fue el pueblo quien la aclamó e hizo de Notre Dame el gran monumento que es hoy en día.  Algunas tradiciones populares se celebraban allí hace siglos, por ejemplo la Fiesta del Asno todos los días 26 de diciembre donde una persona con disfraz de obispo y montada en un burro ingresaba en la catedral junto a muchos seguidores que cantaban y bailaban alrededor suyo, esta fiesta terminaba con un gran banquete.

Notre Dame fue en sus comienzos una basílica de tamaño pequeño consagrada al cristianismo, fue tras el pasar de los años que se realizaron una inmensa cantidad de remodelaciones y ampliaciones. También ha pasado por sus malos momentos en la historia, por ejemplo la demolición de algunas de sus estatuas y el intento de derribarla por completo durante la Revolución Francesa.

Algunos de los sucesos más importantes que han tenido lugar en la Catedral de Notre Dame fueron la coronación de Napoleón Bonaparte y la beatificación de Juana de Arco. Es su excelente ubicación en pleno corazón de la ciudad y la cercanía a las carreteras lo que la convierte en uno de los sitios más visitados y transitados de París.

Subir a su campanario es sin duda una experiencia única ya que allí es donde vivió el famoso Jorobado de Notre Dame. Lo que muchas veces impide que la gente ascienda es la falta de ascensor, ya que deben subir 387 escalones a pie. El mejor momento del día para visitarla es en las primeras horas de la mañana para evitar largas horas de espera.

Todos los días sábados para aquellos turistas de habla hispana, la catedral brinda visitas guiadas en español y de manera gratuita, las mismas comienzan a las 14.30 horas. Los días miércoles y jueves a partir de las 14 también se realiza un recorrido por la misma con explicaciones en inglés, y existe la posibilidad de alquilar un audio guía.

Otra de las construcciones de la Catedral de Notre Dame es su cripta donde se pueden contemplar las ruinas que han sido descubiertas en excavaciones realizadas en el año 1965.

De compras o de museo

Para los amantes de las compras, nada mejor que dedicarle una o dos horas para recorrer la Avenue Montaigne, allí podrán disfrutar de una gran variedad de negocios con las marcas más reconocidas a nivel mundial, entre ellas Louis Vuitton, Dolce Gabbana y Gucci. También se ofrece una amplia variedad de restaurantes, cafés y lugares donde alojarse, aunque los precios varían, la mayoría de ellos suelen ser bastante elevados.

El arte es sin duda uno de los principales atractivos que posee París, una ciudad con una gran riqueza cultural, pensada especialmente para que el turista pueda pasar unas vacaciones inolvidables con una inmensa cantidad de museos por visitar. Estas visitas no tienen por qué ser costosas ya que existen varias posibilidades de acceder a ellos de manera gratuita, el primer domingo de cada mes o adquirir descuentos. Los ciudadanos de la Unión Europea que tienen menos de 25 años además pueden acceder a cualquier museo parisino sin ningún costo. Algunos de los museos ideales para recorrer al atardecer en París son el famoso Museo de Louvre, el Museo de las Artes y Artesanías o el Museo Rodin.

Museo de Louvre

Situado en el palacio que lleva su mismo nombre donde los reyes residieron por largos años en la antigüedad, el Museo de Louvre fue inaugurado a fines del siglo XVIII, se constituye hoy en día como uno de los museos más importantes y con más visitas a nivel mundial ya que su creación significó un gran cambio donde se pasó de las colecciones privadas a las públicas, donde la gente que consumía las obras dejó de ser acotada y de pertenecer a un grupo social específico. Al ser un museo nacional europeo, personas de cualquier estrato social pudieron comenzar a ingresar en él.

Antes de que se convirtiera en el gran Museo de Louvre, dicho edificio al estar dentro el palacio era utilizado por los reyes, entre ellos Carlos V y Felipe II, quienes guardaban allí sus más preciadas colecciones de arte. Hoy la mayoría de las obras son una combinación entre colecciones pertenecientes a la realeza, otras pertenecientes al período de la Ilustración y otras de la Revolución Francesa.

Fue en el año 1793 cuando el Museo de Louvre dejó de pertenecer a un grupo reducido de la sociedad y abrió al público general para que todos pudieran disfrutar del arte y de cada una de las obras allí expuestas. Luego de la Revolución Francesa y tras abolirse  la monarquía, el Palacio de Louvre comenzó a ser utilizado para finalidades referidas al arte y a la ciencia.

El gran cambio que sufrió dicho museo comenzó cuando la residencia real se trasladó hacia el Palacio de Versalles. Una de sus particularidades en la gran pirámide de cristal que se construyó como acceso hacia el mismo, una de sus piezas fundamentales en la actualidad que al anochecer enciende sus fantásticas luces dándole una vista única. En su interior el Museo de Louvre está constituido por aproximadamente 300 mil obras aunque sólo están en exposición unas 35 mil.

Al ser tan amplio, el museo tiene una organización dividida en departamentos de acuerdo a cada temática entre las que se encuentran: antigüedades egipcias, griegas, romanas, orientales, pintura, artes gráficas, escultura, la historia del museo, etcétera.

La Gioconda de Leonardo Da Vinci es sin duda una de las obras de arte más atractivas que posee el Museo de Louvre, una de las principales razones por la cual millones de turistas lo visitan cada año, también se encuentra allí La Venus de Milo y  Las Bodas de Caná creado por Veronés, entre otras.

Al ser un museo tan amplio, con kilómetros y kilómetros repletos de arte, llevaría días enteros recorrerlo por completo, por lo cual es importante antes de ir poder organizarse y saber cuáles son las obras más importantes que vale la pena recorrer.

Entre las grandes ampliaciones que se realizaron en el museo en los últimos veinte años, se añadió una zona de ocio conformada por librerías, modernos restaurantes, tiendas de recuerdos además de diversas salas donde se realizan proyecciones y se brinda información a través de documentales.

El Museo de Louvre es sin duda un lugar que ninguna persona que viaje a París puede dejar de visitar, principalmente los amantes del arte, ya que allí no sólo se encontraran con una increíble edificación de tamaños inigualables, sino que además podrán conocer una inmensa cantidad de obras pertenecientes a los más importantes artistas a nivel mundial. Se encuentra ubicado en la Plaza del Palacio Royal.

Para ingresar al Museo de Louvre las visitas se encuentran divididas en dos, por un lado los lunes, jueves, sábados y domingos es posible ingresar a partir de las 9 de la mañana hasta las 18 horas, en cambio los miércoles y los viernes el horario de cierre se extiende hasta las 22 horas. Los martes sus puertas se encuentran cerradas al público.

Para acabar el día

Para finalizar el día con una increíble vista nocturna de la ciudad, la mejor manera de hacerlo es buscando un restaurante donde cenar cercano a la Torre Eiffel. Encontrará una gran diversidad de menúes y precios y desde las ventanas de cada uno de ellos podrá apreciar las maravillosas luces que iluminan al monumento más atractivo de la ciudad del amor, con su gran altura que lo impresionará y hará ver a la ciudad diminuta frente a ella en cualquier momento del día.

Una vez terminada la cena podrá regresar al hotel o alojamiento donde se encuentre para descansar y comenzar el segundo día en París, ya que aún quedarán una gran cantidad de atractivos por conocer.

DIA 2 EN PARÍS

Montmartre

Para comenzar el segundo día en París, Montmartre es sin duda uno de los distritos más interesantes y repleto de lugares para visitar,  además de sus cafés, bares y restaurantes con un particular estilo bohemio y panaderías reconocidas por ser las mejores de París con sus deliciosas baguettes.

El barrio de Montmartre fue en la antigüedad un pueblo que finalmente fue anexado a París en el año 1860, actualmente conforma el distrito 18 al norte de la ciudad. A pesar del turismo que cada vez es mayor allí debido a la gran cantidad de atracciones que posee, aún conserva su espíritu pueblerino con sus calles empinadas. La calle Lepic es una de las más antiguas y con mayor reconocimiento, situada en el corazón de Montmartre, allí se encuentra el molino de la Galette, un antiguo cabaret reconocido antiguamente por su intensa vida nocturna y el único molino de viento que aún hoy continúa funcionando.

Montmartre es considerado uno de los barrios más románticos de la ciudad. La idea es comenzar el recorrido por la calle Foyatier que se encuentra bordeando el funicular, donde se podrá topar con bellos árboles, faroles y amplias escalinatas. A medida que avanza el domo del Sagrado Corazón le irán indicando cuando le faltará para llegar a la cima donde se encontrará con uno de los edificios clásicos que ninguna persona que viaja a París debe dejar de visitar: la Basílica del Sagrado Corazón, ubicada en el Monte de los Mártires justo en lo más alto de la colina. La Basílica del Sagrado Corazón posee el campanario más grande de todo el país, una arquitectura increíble y fue creada hace más de 200 años. Para volver luego puede hacerlo a pie, tomar un tren o el funicular.

Montmartre es un sitio repleto de historia, para adentrarse en él la mejor manera de hacerlo es recorriendo sus calles con senderos de piedra, por donde cientos de artistas como Salvador Dalí y Pablo Picasso años atrás pasearon con sus pinturas durante el día y por las noches recorrían los famosos cabaret que abundan en dicho barrio, el más reconocido y al que aún hoy se puede concurrir y disfrutar de espectáculos es el Moulin Rouge.

Moulin Rouge

Considerado uno de los sitios que nadie debe perderse de visitar en su viaje a París, el Molino Rojo o Moulin Rouge es un cabaret reconocido a nivel mundial. Situado en el barrio rojo del distrito de Montmartre, fue enviado a construir en el año 1889 por un empresario español llamado Josep Oller quien también fue dueño de Olympia.

Protagonista de películas, libros y retratado en pinturas, el Moulin Rouge ha quedado inmortalizado en el tiempo, aún hoy continúa brindando increíbles y deslumbrantes espectáculos con el típico estilo bohemio que caracteriza a Montmartre. Imitado por muchos cabarets a nivel mundial, el Moulin Rouge es sin duda el más importante no sólo por su infraestructura donde se destacan sus aspas con luces en su exterior y el color rojo tan característico, sino también porque allí a lo largo del tiempo actuaron importantes figuras como Liza Minelli, Edith Piaf, Frank Sinatra y Bing Crosby, entre otros.

En su interior se encuentra decorado con lámparas en color rojo brindando un ambiente realmente acogedor. Además aquellos que desean continuar disfrutando de la noche parisina luego del último espectáculo cuentan con la ventaja de que al lado del Moulin Rouge se encuentra una de las discotecas más importantes, La Machine del Moulin Rouge.

Son miles los turistas que el cabaret más famoso de París recibe cada año. Caracterizado por su estilo bohemio que lo hace único remontándose a la Belle Epoque. Actualmente los espectáculos pese a no perder su esencia que tanto los caracteriza, han añadido ciertos aspectos modernos.

Sus espectáculos merecen la pena ser vistos al menos una vez durante la estadía en París, son considerados unos de los mejores de Europa por eso mismo es conveniente comprar las entradas con anticipación ya que suelen agotarse rápidamente. Son las bellas bailarinas con extravagantes plumas, prendas repletas de lentejuelas, su increíble escenografía y la particular música los que hacen de este sitio una de las principales atracciones de París.

Muchas personas deciden concurrir por las noches donde disfrutar de una deliciosa cena acompañada de los mejores espectáculos, en cambio otras deciden pasar por allí y tomar fotos en la puerta del Moulin Rouge sin ingresar. La sala tiene capacidad para 850 personas y la cocina está a cargo de la reconocida Maison Dalloyau. Mouline Rouge es sin duda un lugar deslumbrante y único, ideal para disfrutar con la familia, amigos o en pareja y pasar un grato momento remontándose a las viejas épocas parisinas.

El Cancan Frances es una de las danzas más representativas del cabaret y una de las más aclamadas por las personas que cada noche visitan el Moulin Rouge. Es incomparable el momento en el cual se apagan las luces y los camareros recorren mesa por mesa con botellas de champagne francés al compás de la música que suena de fondo mientras las bailarinas aparecen junto a sus parejas con quienes realizan los más deslumbrantes movimientos y bailes.

La historia del Moulin Rouge y el primer striptease fue en 1893, cuando su dueño Josep Oller encargó a una bailarina muy atractiva llamada Mona que divirtiera a un conjunto de estudiantes franceses que habían ido al cabaret. El primer baile consistía en que la joven se quitara poco a poco cada una de sus prendas mientras simulaba estar buscando una pulga en su cuerpo.

Luego del primer striptease en el Moulin Rouge, se estableció una multa de 100 francos para la bailarina, seguido por multas para otras exhibicionistas que realizaron lo mismo en el cabaret. Pese a ello y tras una protesta del barrio para que cesen las multas, años más tarde estos bailes comenzaron a ser aceptados y unos de los más aclamados del país.

El horario de apertura del Moulin Rouge es a las 19 horas donde las personas que asisten comienzan con una deliciosa cena, el primer espectáculo suele comenzar a las 21 horas seguido por el último a las 23 horas.

Basílica del Sagrado Corazón

Ubicada en lo más alto de la colina de Montmartre, a unos 130 metros de altura se encuentra la Basílica del Sagrado Corazón, uno de los más importantes templos de París. Su construcción comenzó en el año 1875 y fue terminada en 1914, consagrándose basílica cinco años después de ser terminada.

La Basílica del Sagrado Corazón pudo ser construida ya que el dinero para financiarla fue obtenido de colectas realizadas en toda Francia, los nombres de algunas de las personas que colaboraron aún se encuentran plasmados en la piedra de la Basílica. Fueron cerca de 10 millones las personas que donaron dinero para su construcción, entre los personajes más destacados se encuentra el Papa Pío IX quien donó personalmente 20 mil francos.

Este representativo templo católico se destaca por su increíble arquitectura donde se combinan características tanto romanas como bizantinas. Está formada por cuatro cúpulas y su forma es de cruz griega. No es solo este increíble templo lo que genera que miles de turistas de todo el mundo lleguen allí cada año, sino también el sitio donde se ubica, sus alrededores repletos de encanto, artistas parisinos, músicos, espacios verdes y las mejores vistas de la ciudad.

El objetivo por el cual se decidió construir dicha basílica en 1873, siendo aprobada por la Asamblea Nacional fue para homenajear a aquellos 58 mil franceses que perdieron su vida luchando por su país en la Guerra franco- prusiana. En un primer momento el arquitecto elegido para estar a cargo de la edificación fue Paul Abadie, con el paso de los años el falleció dejando a cargo a otros cinco arquitectos.

Luego de la Guerra franco-prusiana se comenzó a creer que todas las desgracias y muertes del pueblo francés se habían producido por castigo de Dios por lo cual comenzó a recorrerse la idea de crear un templo con el cual eximirse de pecados y que Dios pudiera perdonarlos.

Con su color blanco, resplandeciente y elegante, la Basílica del Sagrado Corazón se encuentra en uno de los puntos más atractivos de París, es posible llegar a la cima de la colina a pie ascendiendo los 197 escalones o utilizando el Funicular de Montmartre, el cual funciona desde hace más de un siglo.

Sus increíbles dimensiones son de 83 metros de longitud, 35 metros de ancho y su torre tiene una altura de 83 metros. La cúpula es sin duda el lugar ideal desde donde contemplar las vistas panorámicas más bellas de París desde lo alto.

Para aquellas personas que decidan pasar parte del día allí, encontrarán restaurantes y cafés donde se ofrecen los más deliciosos menúes, también hay una gran variedad de tiendas y lugares por recorrer. El momento ideal para visitarla es por las mañanas ya que el mediodía suele ser el horario del día donde más gente se acumula.

La Basílica del Sagrado Corazón conserva siempre su resplandeciente color blanco, esto se debe a que ha sido construida por una piedra llamada travertino que permite mantener su color pese a las condiciones climáticas, la contaminación, etcétera. Pese a no tener un estilo puramente francés, en su entrada la basílica cuenta con dos estatuas que representan al país, por un lado la de Juana de Arco a la derecha y del lado izquierdo la del Rey Luis IX.

El horario en el que la Basílica abre sus puertas es a las 6 de la mañana todos los días, cerrándolas a las 11 de la noche. En cuanto a la cúpula y la cripta, se puede ingresar a ellas a partir de las 9 de la mañana hasta las 19 horas. El ingreso es gratuito.

Cena y paseo por montmartre

Para pasar la tarde, el distrito de Montmartre cuenta con una amplia variedad de opciones, entre ellas la plaza du Tertre también llamada plaza de los pintores, está situada en lo más alto de la colina, un lugar perfecto para adentrarse en la antigua París, ya que la rodean una gran cantidad de edificios del siglo XVIII. En la actualidad la plaza es un espacio donde artistas se reúnen y realizan sus pinturas al aire libre. Para disfrutar de una deliciosa comida por la tarde, podrá encontrar alrededor de la plaza varios restaurantes y cafés.

Otra opción para pasar la tarde, especialmente para los amantes del arte y la cultura, es el Museo de Montmartre, hoy muchos turistas se acercan hasta allí para tomar una foto en su fachada,  entrar en él a conocer la historia del barrio y deleitarse con las colecciones de cuadros, ilustraciones, fotos y demás obras de reconocidos artistas de los siglos XIX Y XX. Este edificio además es uno de los más importantes en París por ser el lugar que reconocidos artistas eligieron como refugio en el siglo XIX.

El Cementerio de Montmartre es otro de los sitios que vale la pena conocer durante la estadía en París, un lugar que también recibe miles de turistas cada año. A pesar de ser una atracción diferente, resulta una experiencia única poder recorrer con tranquilidad las tumbas donde descansan reconocidos artistas, cada una de ellas representada de distintas maneras y con citas que hacen alusión a las personas allí enterradas. Con un estilo romántico, es un lugar donde se respira paz y donde uno puede adentrarse en antiguas épocas parisinas.

Para disfrutar de un tranquilo atardecer en uno de los barrios más pintorescos de París, nada mejor que recorrer el Canal de Saint Martin con sus aguas verdes resplandecientes y pescadores parisinos en sus orillas. Creado en 1825 y siendo uno de los principales proveedores de agua en aquella época, en la actualidad se ha convertido en un lugar ideal donde relajarse y recorrer ya sea cuando cae el sol o por las mañanas.

Al finalizar el segundo día en París, la mejor opción es sin duda volver a la zona del famoso Moulin Rouge donde podrá deleitarse con espectáculos encantadores, una deliciosa cena en alguno de los restaurantes y por último tomar un delicioso champagne francés en alguno de sus bares o clubes nocturnos.

Estos son algunos de los encantos que posee Montmartre, uno de los más fascinantes barrios de París, con su magia, su toque artístico y aire bohemio que lo hace único frente a los demás y una visita obligada para todo aquel que visite esta encantadora ciudad alguna vez en su vida.

DIA 3 EN PARÍS

Para comenzar el tercer y último día en París, nada mejor que conocer uno de los mayores encantos que posee Francia, el gran Palacio de Versalles, un lugar que sorprende a todo aquel que lo visita. Está situado al suroeste de la ciudad, se puede llegar en el tren RER línea C, bajando en la estación “Versailles – Château – Rive – Gauche” y le llevará llegar aproximadamente media hora desde el centro de París.

Palacio de Versalles

El Palacio de Versalles fue creado en el año 1623, allí residía el rey Luis XIII y en aquel momento era una sencilla morada ubicada entre medio del bosque y los pantanos. Fue con la llegada de Luis XIV cuando comenzaron las ampliaciones en el palacio transformándose tiempo después en la residencia real más lujosa de todo el continente europeo, un lugar que en la actualidad se encuentra abierto al público y al que todos anhelan conocer. El rey Luis XIV le otorgaba igual importancia al interior del palacio que a sus jardines por lo cual toda persona que llega allí se asombra al ver la majestuosidad que estos presentan.

El Palacio de Versalles es uno de los sitios más lujosos que se pueden visitar en Francia, cualquier calificativo que se le atribuya no llega a describir su enorme distinción y elegancia. Se puede descubrir en su interior impresionantes pinturas, esculturas, muebles tallados y asombrosos laberintos en sus coloridos y amplios jardines. Son las donaciones y el turismo los que permiten que hoy en día el Palacio de Versalles pueda seguir manteniéndose en excelentes condiciones pese a los elevados costos que ello implica.

Tanto en el Palacio como en museos y demás atracciones de París encontrará una gran cantidad de gente en sus puertas, lo que le llevará horas de espera poder ingresar. Por lo cual la mejor opción es llevar todo organizado antes de emprender viaje  comprando tickets por anticipado, no sólo conseguirá precios más económicos sino que se ahorrará horas de espera. La manera más conveniente de conocer el Palacio de Versalles  es hacerlo con transporte y guía para aprovechar cada una de las áreas, debido a su gran amplitud muchas veces las personas que lo visitan sin organizarse adecuadamente o sin contratar un servicio de excursión se pierden de conocer algunas de las partes más importantes que lo conforman.

Para continuar con el recorrido del tercer día en París, el Panteón es sin duda una de las grandes obras antiguas que aún conserva la ciudad, creado antes que la famosa Torre Eiffel y situado en el V distrito, más precisamente sobre la Colina de Santa Genoveva. Su visita puede dividirse en dos partes, el área interior del edificio donde se puede apreciar su gran tamaño, su increíble arquitectura y la cripta donde se encuentran enterrados importantes personajes de la historia europa como Rousseau, Victor Hugo, Voltaire y Monnet, entre otros.

El Panteón

Destacado por su gran riqueza histórica y cultural, el Panteón es uno de los primeros monumentos creados en París y uno de los símbolos que hoy representa a la ciudad, anterior incluso a la Torre Eiffel. Ubicado en el Barrio Latino cercano a los Jardines de Luxemburgo, fue la primera edificación que permitía divisar a la ciudad desde las alturas.

Fue Jacques Germain Soufflot el arquitecto elegido por el rey Luis XV para que estuviera a cargo de la construcción del Panteón, la cual comenzó en el año 1764 siendo terminado dos décadas más tarde, en 1790 por Jean Baptiste Rondelet ya que se había producido la muerte repentina del Rey quedando estancada su construcción.

Su increíble arquitectura se destaca por las combinaciones entre la sencillez característica de la arquitectura gótica y la solemnidad propia de la arquitectura griega.

Durante el transcurso de los años, se ha utilizado al Panteón parisino para diversas funciones, en algunos casos relacionadas a la religión como en sus inicios cuando se utilizó como un templo consagrado a Santa Genoveva y en otros casos fue utilizado con finalidades patrióticas, convirtiéndose en un lugar laico. En la época en que se produjo la muerte de Victor Hugo, el Panteón era un monumento dedicado a alojar y resguardar los cuerpos pertenecientes a personajes ilustres es por ello que se decidió mantener su cuerpo allí.

Es posible visitar este fantástico monumento haciendo en primer lugar un recorrido por su interior, caracterizado por sus inmensas dimensiones y un decorado majestuoso. La cripta es otra de sus partes más importantes, donde aún se encuentran las tumbas de personajes que fueron muy significativos en París como Victor Hugo, Alejandro Dumas, Monnet, Voltaire y Rousseau, entre otros. Una de sus características que vale la pena destacar es la inscripción que lleva grabada en su fachada “Aux grands hommes la patrie reconnaissante” (A los grandes hombres, la patria agradecida).

Declarado uno de los Monumentos Históricos de París en el año 1920, el Panteón conserva aún placas en su interior donde se homenajea a escritores y reconocidos personajes del siglo XIX. También se encuentra allí una réplica del famoso péndulo creado por Foucault para calcular la rotación terrestre, un lugar ideal donde colocarlo debido a las grandes dimensiones con las que cuenta.

El Panteón de París se encuentra ubicado en la plaza que lleva su mismo nombre, su horario de visita comienza todos los días a las 10 de la mañana y finaliza a las 18 horas. Se encuentra cerrado los días festivos, el 1° de enero, 1° de mayo y 25 de diciembre.

Este magnífico monumento que embellece al barrio latino, es uno de los sitios más importantes para todos los ciudadanos franceses debido a que allí se concentran los más ilustres personajes, también un monumento que ninguna persona que viaja a París puede dejar de visitar. Con una estratégica ubicación en la cima de la colina Sainte Genevieve, se pueden apreciar las más maravillosas vistas hacia el río Sena. El Panteón es sin duda un lugar que representa a la cultura francesa en su máximo esplendor, su fachada está compuesta por 22 columnas de estilo corintio, su cúpula ha sido inspirada en la de San Pablo en Londres y posee unas dimensiones de 33 metros de altura por 110 de largo y 84 de ancho.

Con destacadas pinturas y esculturas en su interior, el Panteón es un lugar ideal para los amantes del arte y la historia francesa. Además de poder visitar la cripta y contemplar una de las mejores vistas de París desde su interior, habitualmente ofrece exposiciones sobre los personajes cuyos cuerpos se encuentran en su interior.

Para terminar el día y emprender el viaje de vuelta al día siguiente, nada mejor que pasar el atardecer en uno de los espacios al aire libre más bonitos que posee París, los Jardines de Luxemburgo abiertos al público y bordeando el Palacio de Luxemburgo. Es un gran espacio verde formado por unas 25 hectáreas que está ubicado en medio del centro urbano. Creado en el año 1612 este enorme jardín es concurrido frecuentemente tanto por turistas como por los mismos parisinos. Un lugar ideal para descansar, relajarse, disfrutar del aire fresco y apreciar las numerosas estatuas y esculturas entre las que se encuentra la Fuente Médicis.

Jardines de Luxemburgo

Si hay un espacio al aire libre que merece ser visitado en París, sin duda son los Jardines de Luxemburgo. Con una belleza que los hace únicos frente a los demás, fueron diseñados en el año 1615 por orden de la reina María de Médicis junto al Palacio de Luxemburgo que hoy es utilizado como sede del Senado de Francia.

Al comienzo los jardines tenían un tamaño mucho menor al que tienen en la actualidad, pero con el paso de los años se fueron añadiendo cada vez más terrenos para ampliarlos hasta llegar a sus mayores dimensiones en 1972. Pese a sus épocas de esplendor, los jardines también muchas veces al quedar en manos de nuevos dueños fueron abandonados.

Actualmente los Jardines de Luxemburgo son uno de los lugares más transitados cada día, tanto por los mismos parisinos quienes muchas veces pasan allí sus tardes para descansar de la rutina como por turistas que buscan relajarse allí luego de haber recorrido otras atracciones de la ciudad. Con una inmensa cantidad de árboles y plantas que embellecen el paisaje, los jardines también ofrecen un espacio de recreación donde realizar deportes como el tenis, participar de cursos de arbolicultura o apiculura.

Para los más pequeños de la familia, los Jardines de Luxemburgo cuentan con una zona especialmente creada para juegos, la misma se encuentra al lado del Palacio de Luxemburgo. Los niños pueden manejar pequeños barcos de vela, disfrutar de divertidas obras de teatro, etcétera.

Este inmenso parque ubicado en el barrio latino es un lugar perfecto para descansar apreciando la combinación de la naturaleza con la majestuosidad de las construcciones que lo rodean y sus bellas fuentes.

Hace un tiempo ya que los Jardines de Luxemburgo comenzaron a ser utilizados como un espacio donde exponer el arte parisino, se pueden encontrar en ellos esculturas y exhibiciones de fotografía. Muchas veces también se realizan conciertos al aire libre donde pueden concurrir todas las personas que lo deseen de manera gratuita, hay comercios al aire libre como kioscos y cafés donde disfrutar de una deliciosa merienda.

Entre las esculturas más destacadas de los Jardines de Luxemburgo se encuentra la Estatua de la Libertad junto a su patente donde indica que es el boceto realizado por su escultor Auguste Bartholdi antes de crear la de tamaño original que reposa hoy en Manhattan. El escultor decidió ofrecérsela a Francia en conmemoración de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos en el año 1886.

Uno de los monumentos más antiguos que se encuentra en los jardines desde el momento de su creación es la fuente de María de Médicis, uno de los espacios más apreciados y donde los turistas suelen tomar fotos. Entre  los árboles más destacados que se encuentran en los Jardines de Luxemburgo, se encuentra el Árbol de los pañuelos, con flores que poseen unos hermosos pétalos en color blanco.

Salomon de Brosse fue un arquitecto francés encargado de realizar en un primer momento el diseño de los Jardines de Luxemburgo, aunque años más tarde el palacio original y su entorno fueron derribados para levantar el que continúa hasta la actualidad. Las remodelaciones estuvieron a cargo de André Le Nôtre, quien se inspiró tanto en los estilos de jardines franceses como en los ingleses. El nombre del palacio y los jardines proviene del duque François de Luxemburg.

El acceso a los jardines es libre y gratuito, pueden ser visitados desde las 7:15 de la mañana hasta las 21:15 de la noche en verano y desde las 8:15 de la mañana hasta las 14:45 de la tarde en invierno. En cambio al palacio sólo se puede concurrir en breves ocasiones por razones de seguridad, ya que allí reside hoy el Senado francés.

Repletos de árboles, los Jardines de Luxemburgo  son un sitio ideal para realizar deportes, practicar apicultura, arbolicultura o disfrutar con los más pequeños de la familia alquilando pequeños barquitos de vela manejados por una vara junto al Palacio de Luxemburgo.

Para terminar el viaje

El barrio latino conformado por los distritos V y VI donde se encuentran los Jardines de Luxemburgo, es uno de los lugares más económicos y alegres de París, sus colores y sabores le dan un estilo único. Cuenta además con una gran movida nocturna, por eso para terminar la última noche en París con una deliciosa cena la mejor opción es pasear por allí recorriendo las acogedoras callejuelas donde se topará con tiendas, cafeterías y restaurantes que ofrecen variados y deliciosos menúes. Además tendrá la posibilidad de cenar en sus encantadoras terrazas con las mejores vistas de la ciudad.

Entre las principales y más movidas calles del barrio latino se encuentra la peatonal Huchette. Para despedirse nada mejor que dar un último vistazo a la Torre Eiffel, el mayor símbolo parisino, distinguida y resplandeciente que hace a esta ciudad única y un lugar al que siempre se desea volver,  ideal para vacacionar en cualquier época del año disfrutando de su tranquilidad, romanticismo y su gran riqueza artística y cultural que se respira en cada uno de sus rincones.

Tarjetas y Descuentos para visitar París

París es una ciudad repleta de encantos, pero esto no quiere decir que pasar unas vacaciones allí conlleve un elevado costo. Varios de sus principales museos y monumentos ofrecen entrada gratuita a los menores de 18 años también a  los ciudadanos de la Unión Europea que tengan entre 18 y 25 años.

Además la ciudad cuenta con tres tarjetas ideales para los turistas, ya que ofrecen acceso gratuito a las principales atracciones y en los transportes públicos.

Tarjeta Paris Pass

Es ideal para aquellos turistas que deseen recorrer París en 3 días, además de brindar el ingreso de manera gratuita a más de 60 atracciones de la ciudad también permite ahorrarse horas de espera en las colas para entrar.

En cuanto al transporte, la tarjeta Paris Pass permite el uso ilimitado del mismo sin ningún coste por las zonas 1-3 que incluyen a toda la zona céntrica de la ciudad. Además de poder entrar libremente a las atracciones que incluye la Paris Museum Pass, la tarjeta Paris Pass incluye otros lugares a los que se puede ingresar gratuitamente, algunos de ellos son: la Basílica de Saint – Denis, la Ópera de París, el Espacio Dalí, el autobús turístico, la cata de vino en la bodega Ô Château, la Torre Montparnasse, el Museo de cera Grévin, el Palacio Garnier y un encantador paseo en barco por el río Sena.

El valor de la tarjeta varía según la cantidad de días, para pasar 3 días en París, las opciones son comprar la tarjeta para 2 días que  tiene un valor de 110 Euros en adultos, 64 Euros en jóvenes de 12 a 17 años y 36 Euros en Niños de 4 a 11 años. O la tarjeta Paris Pass para  4 días, en la cual los precios pasan a ser de 160 Euros, 86 Euros y 46 Euros. También hay una opción para aquellos que viajen a la bella ciudad de París por 6 días.

La forma más cómoda y conveniente de conseguir la tarjeta Paris Pass es a través de Internet, ya que muchas veces se ofrecen descuentos, además su página web brinda toda la información sobre las atracciones que se incluyen en la misma.

Paris Museum Pass

Una de las mejores opciones para visitar París en 3 días es sin duda la tarjeta Paris Museum Pass, la cual ofrece entrada gratuita las veces que se desee así como también evitar realizar colas en más de 60 monumentos y museos de la ciudad. Hay tres opciones de dicha tarjeta, una de ellas es para 2 días, otra para 4 y la última para 6 días.

Entre las atracciones que incluye, se encuentran el Palacio de Versalles, el Museo de Louvre, el Arco del Triunfo, el Museo Rodin y la Sainte Chapelle. En su sitio oficial además de poder hacer la compra de la tarjeta de manera online se brinda un listado con todas las atracciones a las que se puede ingresar gratuitamente con la Paris Museum Pass, la misma también puede obtenerse en oficinas de información turística, en el aeropuerto o en los mismos museos y monumentos.

Al utilizar esta tarjeta en museos, es importante tener en cuenta que sólo incluye acceso libre y sin ningún valor a las colecciones que se exponen de manera permanente, aquellas exposiciones que sean temporales tienen un coste adicional.

Para empezar a usar la París Museum Pass se requiere escribir el nombre completo de la persona que la va a utilizar en la parte trasera, así como también la fecha en que se comienza a utilizar. Sin duda se recomienda empezar a usarla por las mañanas para poder apreciar los días completos con accesos gratuitos.

Para pasar 3 días en París, las opciones son comprar la tarjeta para 2 días que tiene un valor de 39 Euros o la de 4 días que tiene un valor de 54 Euros.

Paris Visite

Otra de las principales opciones para visitar París en 3 días es la tarjeta Paris Visite, el principal uso que se le da a la misma es el ingreso sin ningún valor a todos los transportes públicos de la ciudad: el metro, el tranvía, el autobús, el RER y el funicular que recorre Montmartre.

La tarjeta Paris Visite también brinda algunos descuentos para ciertas atracciones de París, entre ellas el autobús turístico, la Ópera y los cruceros que recorren el río Sena. Hay cuatro diferentes opciones a la hora de comprar la tarjeta, para 1, 2, 3 o 5 días, los cuales deben ser consecutivos al igual que con las demás tarjetas de descuentos en París. Su parte trasera se debe llenar con los datos de la persona que la utilizará.

Los precios de la misma varían según las zonas que se desea recorrer y según la edad, para pasar 3 días en París y recorrer las zonas 1 a 3, los adultos deberán pagar 23,40 Euros y los niños 11,70 Euros. Para recorrer de la zona 1 a la 6, la París Visite de adultos pasa a costar 47,25 Euros y en niños 23,60 Euros.

La primera opción que incluye zonas 1 a 3 es ideal para aquellas personas que únicamente tengan planeado recorrer en transporte público las zonas céntricas de París, si en cambio desea ir a lugares no tan cercanos como lo son el Palacio de Versalles o Charles de Gaulle es conveniente usar la Paris Visite zonas 1 a 6.